El Tiburón Blanco

El Tiburón Blanco

El Tiburón Blanco
El tiburón blanco, también conocido como jaquetón, tiene una piel muy áspera que está compuesta por duras escamas. Presenta el vientre completamente blanco, mientras que su dorso es gris o azulado, lo que le sirve para camuflarse. Así, visto desde abajo puede confundirse con la luz del Sol, y visto desde arriba se puede confundir con las oscuras agua marinas. Su morro es cónico, corto y grueso; mientras que su boca es muy grande y tiene forma de arco. Este tiburón siempre nada con la boca entreabierta, puesto que necesita que esté entrando agua continuamente para que salga por las branquias, porque de no ser así, las branquias se cerrarían y el tiburón se ahogaría. Esto sucede porque estos tiburones no poseen opérculos, que son una especie de aleta de huesos duros que cubren y protegen las branquias. Por ese motivo, y por carecer de la vejiga natatoria que controle su flotabilidad, esta especie tiene que estar siempre en continuo movimiento, porque además de asfixiarse se hundiría en el agua. Los dientes del tiburón blanco son grandes, aserrados, anchos y tienen forma triangular. Su dentadura presenta dos hiladas de dientes principales, y detrás de éstas, pueden haber dos o tres hiladas más que están en continuo crecimiento y preparándose para suplir los dientes caídos. Así se irán formando nuevas hiladas de dientes a lo largo de los años. Con esta mandíbula, el gran blanco puede ejercer una fuerza que puede llegar hasta las 24 toneladas. Los orificios nasales son muy estrechos, mientras que los ojos son pequeños, circulares y completamente negros. En los costados se sitúan cinco hendiduras branquiales, dos aletas pectorales bien desarrolladas y de forma triangular, y otras dos, cerca de la aleta caudal, mucho más pequeñas. La caudal está muy desarrollada, al igual que la gran aleta dorsal de su lomo, de forma inconfundible para cualquiera. También tiene otras dos aletas pequeñas cerca de la cola, la segunda dorsal y la anal. Su vista está bien desarrollada, pero si un sentido tiene que destacar sobre el resto, éste es el olfato. Es capaz de detectar unas gotas de sangre a kilómetros de distancia, lo que atraería al animal y lo haría volverse más agresivo. Las terminaciones nerviosas que posee en el extremo frontal, recogen la menor vibración en el agua y guían al tiburón hasta una posible presa. También tiene otros receptores cerca de los orificios nasales que le sirven para orientarse en sus migraciones. Aunque no está totalmente demostrado, es posible que estos tiburones puedan vivir unos 15 ó 30 años.
El macho es más pequeño que la hembra y alcanza la madurez sexual a los cuatro años, cuando alcanza los 3,8 metros de largo. Para entonces ya habrán desarrollado unas extensiones en la aleta pélvica que las utilizan como órganos copuladores. La hembra alcanza esta edad entre los cuatro y los seis años, cuando su longitud oscila entre los 4,5 y los 5 metros. La reproducción se produce en aguas templadas, durante la primavera o el verano. Esta especie es ovovivípara, por lo que entre los 4 y 14 huevos que pueden poner, permanecerán en el interior del útero de la madre hasta que eclosionen, para luego las crías ser paridas vivas. Puede ocurrir que se dé el canibalismo intrauterino y las crías más débiles y los huevos aún sin abrir, sean devorados por sus hermanos más fuertes, pero esto no llega a estar totalmente demostrado. Al final nacerán tres o cuatro crías, con una longitud de unos 120 centímetros, que nada más nacer ya se alejan de su madre para evitar ser devoradas por ésta. Desde entonces llevan una vida solitaria, con la virtud de crecer muy rápido.
El tiburón blanco se alimenta principalmente de mamíferos marinos. Para darles caza, se colocan varios metros por debajo de la víctima y cuando llega el momento de atacar, lo hacen hacia arriba con potentes movimientos de su cola y con la mandíbula abierta. El impacto suele llegar en el vientre, donde el tiburón aferra fuertemente a la víctima. Si ésta es pequeña, la mata en el acto y posteriormente la engulle entera. Si es más grande, arranca un gran trozo de la misma que ingiere entero, ya que sus dientes no le permiten masticar. La presa puede quedar entonces muerta o moribunda, y el tiburón volverá a alimentarse de ella arrancando un pedazo detrás de otro. Esta especie también consume carroña, especialmente la que procede de cadáveres de ballena a la deriva, mientras que cerca de las costas, los tiburones blancos consumen grandes cantidades de objetos flotantes por error. Suelen atacar tanto al amanecer como al atardecer.
La orca es el único animal que puede ser una amenaza para el tiburón blanco, sobre todo cuando éstos son jóvenes.
El tiburón blanco vive sobre las zonas de plataforma continental, cerca de las costas, donde el agua es menos profunda. Es en estas zonas donde la abundancia de luz y corrientes marinas genera una mayor concentración de vida animal, lo que para esta especie equivale a una mayor cantidad de alimento. Sin embargo, están ausentes de los fríos océanos ártico y antártico, a pesar de su gran abundancia en plancton, peces y mamíferos marinos. Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les permite mantenerse más calientes que el agua que les rodea, pero no lo suficiente como para poblar estas zonas extremas. Áreas con presencia frecuente de tiburones blancos son las aguas de las Antillas Menores, el Golfo de México hasta Florida y Cuba y la Costa Este de Estados Unidos desde allí hasta Terranova; la franja costera de Rio Grande do Sul a la Patagonia, la del Pacífico de América del Norte (desde Baja California hasta el sur de Alaska, donde llegan en años anormalmente cálidos) y del Sur (desde Panamá a Chile); archipiélagos del Pacífico como Hawái, Fiji y Nueva Caledonia; Australia (con la excepción de su fachada norte, siendo abundante en el resto), Tasmania y Nueva Zelanda, siendo muy frecuente en la zona de la gran barrera de coral; norte de Filipinas y todo el litoral asiático desde Hainan hasta Japón y la isla de Sajalín; Seychelles, Maldivas, Sudáfrica (donde es muy abundante) y las zonas cercanas a la desembocadura de los ríos Congo y Volta; y la fachada costera desde Senegal a Inglaterra, con agrupación apreciable en las islas Cabo Verde y Canarias, penetrando también en los mares Mediterráneo y Rojo. En éstas últimas zonas es donde la presencia humana, manifestada a través de la sobreexplotación pesquera y la contaminación de las aguas, han reducido considerablemente la distribución de esta especie. A pesar de ello, parece que persiste en el área alguna zona de cría, como por ejemplo la del Estrecho de Messina. Ocasionalmente, esta especie puede alcanzar también aguas de Indonesia, Malasia, el Mar de Ojotsk y la Tierra del Fuego.

Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Chondrichthyes
Subclase: Elasmobranchii
Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae
Género: Carcharodon
Especie: Carcharodon carcharias

Distribución del tiburón blanco

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